| El Código Secreto para Ser un Dandy |
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 El dandismo es tan difícil de describir como de definir.
Podría malgastar horas y horas, páginas y páginas, esfuerzo sobre esfuerzo, intentando ilustrar al mundo acerca de esa cualidad innata de la elegancia que parece no esforzarse o sobre el ingenio chispeante, o sobre cualquiera otra de las calidades y cualidades que, como puntas de lanza de este arte reservado a unos pocos, hieren la pacatería y sensibilidad de tantos y tantos, pero parece que a pesar de todos los esfuerzos que pueda hacer, lo que queda en el brutal vulgo que nos rodea es que el dandismo no es más que apariencia, que se caracteriza por el indescriptible efecto que causa la apariencia externa del Dandy en el espectador.
El allure francés, la sprezzatura italiana, el it inglés o el aquello español, con el que se nace o no. La magia del dandismo reside en la relación estrecha entre el temperamento del Dandy y su apariencia. No es una cuestión de simple armonía, puesto que un Dandy puede combinar ropas serias con una conducta graciosa, mientras que otro sabe encajar una fría indiferencia con un atuendo colorido y audaz.
No obstante, me propongo describir lo indescriptible, revelar la piedra filosofal que transmute el plomo vulgar en el oro del dandismo. Para ello, tengamos en cuenta que el término dandismo es utilizado frecuente y equivocadamente como afectación.
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